La Cultura de Gea - Manifiesto por Marko Pogacnik
ferran | 04/04/2009 | 21:34
Durante los dos últimos siglos, la humanidad ha ido aprendiendo (lenta y dolorosamente) a superar la segregación racial. Pero, ¡ojo! No se podrá vivir en paz con la Tierra mientras sigamos gestionando y relacionándonos con los demás seres de la Tierra como si fuesen inferiores. Los minerales, vegetales y animales, con su conciencia elemental incluida, no están destinados a ser nuestros esclavos. Representan diferentes facetas de la vida, a través de las cuales nuestra socia, la Tierra, intenta colaborar con nosotros. Representan rostros de Gea a través de los cuales ella intenta comunicarse con nuestra cultura global. En lugar de instituciones democráticas que sólo funcionan entre humanos, debemos crear nuevas actitudes y establecer reglas que amparen a toda la familia ampliada y que otorguen a todo miembro de la geocultura emergente un lugar respetuoso y protegido en el seno de la comunidad global.
La humanidad está casada con Gea, el alma de la Tierra. En cierto sentido, compartimos el lecho con ella. Pero, aún así, no estamos cultivando nuestro amor por y con ella. ¿No será esta la razón detrás de la razón que explica por qué estamos experimentando múltiples catástrofes ocultas bajo el escenario de los Cambios de la Tierra?
En nuestra cultura, el conocimiento geománcico que podría ayudarnos a comprender lo íntimamente relacionados que están el cuerpo del ser humano y el de la Tierra, está prácticamente perdido. Sin embargo, poquito a poco estamos recobrando experiencia acerca de los sistemas de la energía vital que permean no sólo al cuerpo humano, sino también al organismo de los paisajes de la Tierra. Es más, estamos dándonos cuenta de que la inteligencia de la naturaleza es una con la de los seres humanos y es la misma inteligencia que a ellos les permite pensar, expresar emociones y crear en sí las condiciones del mundo materializado.
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