“La Experiencia de la Totalidad”
ferran | 25/05/2009 | 20:04
Artículo de Mayo de 2009
Por Jennifer Hoffman
Nuestra experiencia espiritual de vida es un viaje de sanación, en el que nos comprometemos a dejar la seguridad y comodidad de nuestro Hogar y actuar como emisarios para el viaje de sanación de la tierra. Cada uno de nosotros, durante el curso de nuestras vidas, ha participado en la creación de las energías discordantes en el planeta y regresamos para participar en el proceso de sanar la vibración energética específica y única que hemos creado. Trayendo a la luz nuestras heridas y experiencias de separación desde nuestro Ser y nuestra Fuente, causadas por vidas de dolor, pena, desilusión, expectativas y la creencia en las limitaciones del espíritu y el poder del ego indicamos a nuestra voluntad que acepte la responsabilidad por nuestro papel en la separación y en la reconexión.
Al recordarnos a nosotros con el Espíritu, nos reunimos a nosotros mismos y a la familia de la humanidad a sus raíces espirituales y permitimos que la ascensión ocurra. Todos en el planeta están participando en ambos viajes de sanación, el propio y el de la tierra. Cada vida en la que hemos reforzado la creencia en la separación crea una oportunidad para que otro cree la totalidad. Este es un viaje de equilibrio, en el que permitimos que el cuerpo, la mente y el espíritu encuentren un centro común para que cada uno opere en completa consideración y participación con el otro.
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La expectativa era grande porque anunciaba el estreno mundial de una película de nueva conciencia con el mensaje de los mayas galácticos, realizada este año por el ‘publicista de la luz’ Santiago Pando, ese buscador mexicano que a fuerza de encontrar la coherencia en su trabajo había pasado por mil vicisitudes en los últimos años al decir la verdad a los políticos y gobernantes: ‘Perdonen, pero nosotros somos el poder. No ustedes’.
Mucha gente está comenzando a trabajar con las energías en los distintos planos y dimensiones, y al hacerlo están aumentando su frecuencia vibratoria. El elevar su vibración les permite recibir una orientación más directa y más clara de su Ser Superior, porque el mismo vibra a una frecuencia superior.
La invocación de ayuda, guía, protección, a una instancia superior es posiblemente el común denominador del hombre en todas las épocas, tradiciones, geografías y culturas. Hemos estado “pidiendo” desde el comienzo de los tiempos. Invoca el chamán en su danza para traer la lluvia; invoca el cristiano del siglo XIV cuando pide que su familia se salve de la peste; invoca un ateo del siglo XXI cuando pide la curación para su hijo con leucemia. Lo que varía según nuestro grado de consciencia, es el cómo y qué invocamos, más que el hecho en si de la presencia de la actitud invocadora.
La vibración del planeta cambia constantemente. Desde el 1989, cuando Gregg Braden descubrió nuevas frecuencias, hemos vivido varios saltos quánticos.







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