La Creatividad: Un Don del Espíritu
ferran | 14/12/2010 | 20:00
Muchas veces hablamos de la creatividad como una facultad sólo de los niños, así como también se dice que a través del arte podemos expresar un canal creativo. Si bien ambas afirmaciones son ciertas, son sólo una parte de lo que significa para el ser humano ser un ser creativo.
Hablar de la creatividad en los niños, su cuidado y potencial es un tema esencial, pero hay algo que debe ser tratado primero. Si bien los niños son innatamente creativos o tienen el potencial de la creatividad a flor de piel, ¿quién puede guiar a los niños hacia la creatividad, o quién puede ayudarlos a potenciarla? ¿Quién está a cargo de su cuidado? Los adultos. Si los adultos no comprenden lo que es la esencia de la creatividad como un don espiritual, será difícil que puedan conservarla y potenciarla en los niños.
No se puede dar lo que no se tiene o lo que se desconoce, antes debe ser experimentado por nosotros mismos, de lo contrario se vuelve una mera estrategia de educación.
En un momento el niño deja de ser niño y comienza a sentirse adulto, y la idea de adultez parece ser tan pesada y rígida que automáticamente este niño comienza a sentir vergüenza de jugar, de crear, de ser inocente.
Dejar de ser niño para ser adulto, dejar de jugar para comenzar a trabajar es algo que interiormente ha endurecido al ser humano. Sin embargo, el separar el juego del trabajo o dejar de ser niño por cumplir una edad, es mero código social. Es cuestión de concepción y de educación. Una

Esa es la pregunta que se realiza Sir Ken Robinson, experto en creatividad de reconocimiento mundial, en su charla en el pasado TED, un evento de gran interés que invita a los mejores oradores del mundo a hablar sobre Tecnología, Entretenimiento y Diseño. Robinson participó hace un año y se ganó el respeto de todos los asistentes al evento, primero, y de los miles de internautas que ya han visto su intervención a través de Internet después.







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