La vida que sigue
ferran | 03/04/2010 | 20:00Estas líneas nacen del deseo de que exista entre el enfermo próximo a morir y su familia e íntimos amigos, una comunicación más abierta y real, que tal vez se haya inhibido por la natural preocupación ante el desenlace inevitable de la muerte. Asi mismo, pretenden enriquecer a todo aquel interesado por la vida que sigue.
El entorno familiar del enfermo
Por lo general, en esta difícil situación, sucede algo como un extraño distanciamiento, al quedar reprimida la expresión de sentimientos ante la condición de gravedad del enfermo. Nos congela pensar en la futura partida de nuestro ser querido; tememos hacérselo saber y por lo general le ocultamos la verdad sobre su estado de gravedad.
Pensamos que nuestro enfermo se beneficiará si adoptamos la actitud de que la muerte es un asunto que no viene al caso abordar. “Actuamos” como si todo va en camino de solución, sin percatarnos de que nuestra “actuación” dista mucho de ser profesional y casi siempre nos delata.
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