Propósito de la Meditación
ferran | 27/02/2010 | 20:00A medida que meditamos, el alma absorbe en su interior el poder divino que la rejuvenece y le devuelve todas sus cualidades y poderes perdidos. La mente se vuelve clara y fuerte, capaz de pensar de manera lógica y consistente, y la brecha entre nuestros pensamientos y acciones se va estrechando. El entendimiento y juicio del alma se vuelve más diáfano y preciso. El alma renuncia el hábito de actuar en contra de su discernimiento y desarrolla mayor honestidad y coherencia.
La meditación satisface muchos propósitos. La meditación restablece la consciencia espiritual y el poder y fortaleza en el alma humana. Cada alma, a mayor o menor nivel, está espiritualmente agotada en estos momentos. La pérdida de energía espiritual y pureza ha generado defectos en la personalidad, daños en la capacidad de discernir y crisis de valores. La disciplina de la meditación entrena la mente haciéndola estable y elevada. Entonces el alma puede volar hacia la dimensión espiritual y disfrutar de la dicha de la comunión con Dios, el Ser Supremo y restablecer las virtudes, poderes, cualidades y sabiduría que ha perdido.
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